como se ha de saber; los siglos que centramos en la edad media estan marcados por una dominacion irrefutable por parte de la iglesia; cultura, arte, tradicion, estilo de vida, economia y demas.
en el aspecto artistico la influencia teologica marco los temas, y las obras de arte fueron representaciones vivas de los pensamientos eclesiasticos, la arquitectura de la epoca es simplemte el conjunto de ideas superpuestas a la adoracion divina.
El poder de la iglesia es revocado; las marcas en el arte no se borran y las mentes artistica solo transforman la concepcion anterior a una vision mas fresca
La forma como los artistas se expresaron en sus obras, gradualmente dio lugar a un estilo, derivado naturalmente del europeo, en el que se perciben ciertas características propias. Tales son la serenidad en las actitudes de las figuras sagradas, que se alejan un poco del patetismo del barroco; los contornos esfumados, en casi todas las obras, y, en cuanto a los temas, la presencia de determinado número de advocaciones y santos que se repiten frecuentemente, por ser los patronos predilectos de la comunidad en general, lo cual también contribuye a darles un carácter representativo.
La limpieza de las obras y el conocimiento de su factura, informan muchas veces sobre todo un universo que había permanecido oculto detrás de ellas. Con frecuencia la pintura y colonial ha sido objeto, a lo largo de varios siglos, de alteraciones intencionales que desfiguran el sentido original de la p, obra, unido ello a las transformaciones debidas al paso de los años, al abandono y la incuria.
De esta suerte, la Iglesia se constituyó en el principal cliente y promotor de la producción artística en la Colonia entendida la Iglesia como el conjunto de fieles y conformada no sólo por las jerarquías, los sacerdotes y los clérigos, sino por todos los creyentes, unidos por el vínculo del bautismo y congregados alrededor de las parroquias. De esta manera, unas veces son las comunidades religiosas las que hacen encargos muy precisos con destino al culto y ornato de los templos y conventos, y otras son los fieles pertenecientes a una cofradía quienes se encargan del enlucimiento de un altar, de una capilla o de toda una iglesia, contratando obras diversas, entre las cuales generalmente figuran, como las de mayor aliento, las pinturas
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